Mil noches sin saber que te esperaba y cuando por fin te encuentro no te siento aquí, habré de preguntarle a la luna el motivo por el que sin ti las noches son más que oscuras, incuso diría que más que negras. Explícamelo tú, porque yo no entiendo el porqué de cerrar los ojos y que tu recuerdo me caliente tanto el alma que cuando los abra me deje helada. Y es que las noches en esta habitación no son precisamente acogedoras si solo me acogen a mi, la cama no es en absoluto la nube que imagino y Morfeo llega tarde y mal porque no me acogen otros brazos que no sean los de tu ausencia. Fíjate si mis noches te necesitan, que incluso te escriben versos (que nunca han sido ni serán lo mio), porque en definitiva, son cascadas de una inspiración que se resume en el deseo de ti.
Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.
lunes, 17 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
Amélie
La verdad es que él no sabe ni su nombre, ella es la chica del ático, del sexto piso. Una más dentro de una simple comunidad de vecinos de una finca madrileña de techos altos. Y él, que llegó allí con toda su vida pasada a cuestas, ha tenido la suerte o la desgracia de que la ventana de su habitación de al patio de luces, como la de ella. Le gusta imaginarla, por la noche, cuando se encuentra solo en su cama. La imagina recordando las pocas veces que se la ha cruzado en el portal, con la voluminosa melena castaña y esos vaqueros apretaditos. Huele su perfume dulce y embriagador, y le parece escuchar de nuevo el sonido de sus zapatos resonando en el mármol de las escaleras. La verdad es que aunque no sepa ni su nombre, sí sabe que le gusta sentarse en el alféizar de la ventana en pijama, bebiendo una taza de quién sabe qué y acariciando al gato negro que le hace compañía. Y todo esto lo sabe porque a él también le gusta mirar la luna desde allí, y algunas noches (cuando el insomnio se vuelve amargo) se fuma un Lucky y alza la mirada, y se topa con la ventana del ático y con la chica del sexto en pijama y calcetines. Últimamente ha estado pensando en que ya que no se atreve a preguntarle como se llama, podría ponerle él mismo un nombre... algo que le pegue. Y después de mucho pensar decide que (hasta que tenga el valor de conocerla) la va a llamar en sueños Amélie. Por eso de que a veces cuando él se siente triste, abre la ventana y no hay día que no escuche a Pereza cantando desde el sexto: ''Pequeña sonrisa de Amélie... me tienes ganado...''
jueves, 6 de septiembre de 2012
Letter 1
Hoy vengo a hablar de cosas tristes, aunque la tristeza no es, en absoluto, mi estado de ánimo actual. Tal vez por ello me haya decidido ahora a escribir sobre todas esas cosas a las que, a vuestro juicio, puedo sacar mucho más partido en otro momento. Hoy vengo a hablar de todas esas cosas que afortunadamente he dejado atrás, aunque han sido precisamente las que me han hecho ser como soy ahora.
Nunca, jamás, en mi vida he soportado la idea de las cartas... que no se mandan a su destinatario correspondiente, y no hablo de cartas cualquieras sino de aquellas cartas de amor cuyo autor escribe a su amada, pero ésta nunca las recibe. Yo, que soy una persona de palabras, siempre he considerado que a los sentimientos 'palabreados' no es justo encerrarlos en un sobre que nadie abrirá y dejarlos en un cajón, del que nunca saldrán. Pues independientemente del talento literario de cada uno (y normalmente los verdaderos enamorados multiplican este talento) es enormemente triste acumular cartas que te han servido de vía para expresar normalmente el dolor, y jamás enviarlas. Por estos motivos, y por muchos más, declaro las cartas que nunca se mandaron, una tristeza hecha papel.
Por otra parte, ¿nunca os habéis sentido inusualmente nostálgicos al doblar solos una sábana grande? Sí sí, una de esas sábanas que parece que se te vaya a tragar de lo enorme que es, pero por la que sin embargo pelean los dos enamorados en la cama. Y puede que parezca que no es para tanto pero yo de verdad que cada vez que he de lavar una de esas sábanas me entra el pánico al momento en el que se seque y haya de doblarla sola, sin poder decir 'Anda... cariño, ayúdame a doblar la sábana'. Y por esto y mucho más (también por el beso que nos daríamos al terminar de doblarla) declaro las sábanas grandes que ha de doblar una sola persona, una tristeza que invade mi colada.
Finalmente, y porque esta es una de las cosas que más tristeza han podido producirme, hablaré de los domingos. Los domingos son aquellos días en los que no importa para nada si llueve o si hace sol. Y es muy curioso, porque normalmente cualquier otro día de la semana dichos fenómenos atmosféricos son capaces de alterar nuestro estado de ánimo. Lo que pasa con los domingos es que parece como si ya llevaran un estado de ánimo directamente desde la fábrica, como los artículos defectuosos. Son esos días en los que, en invierno coges una manta y una taza de algo caliente y ves una película en el salón (normalmente para olvidarte de tu propia existencia), cuando llega el calor son aún más angustiosos pues ni siquiera puedes contentarte con el feliz sentimiento de estar calentito en casa. Lo más curioso de todo esto es que los domingos solo son días tristes si se combinan con la soledad. Pues a mi no me importaría para nada compartir la manta y la bebida caliente...
Así que, tú, sí tú, ¿Qué me dices? ¿Te apetece que veamos una película en la cama los domingos, te lea mis cartas y a cambio me ayudes a doblar las sábanas (no te olvides del beso final)?
Nunca, jamás, en mi vida he soportado la idea de las cartas... que no se mandan a su destinatario correspondiente, y no hablo de cartas cualquieras sino de aquellas cartas de amor cuyo autor escribe a su amada, pero ésta nunca las recibe. Yo, que soy una persona de palabras, siempre he considerado que a los sentimientos 'palabreados' no es justo encerrarlos en un sobre que nadie abrirá y dejarlos en un cajón, del que nunca saldrán. Pues independientemente del talento literario de cada uno (y normalmente los verdaderos enamorados multiplican este talento) es enormemente triste acumular cartas que te han servido de vía para expresar normalmente el dolor, y jamás enviarlas. Por estos motivos, y por muchos más, declaro las cartas que nunca se mandaron, una tristeza hecha papel.
Por otra parte, ¿nunca os habéis sentido inusualmente nostálgicos al doblar solos una sábana grande? Sí sí, una de esas sábanas que parece que se te vaya a tragar de lo enorme que es, pero por la que sin embargo pelean los dos enamorados en la cama. Y puede que parezca que no es para tanto pero yo de verdad que cada vez que he de lavar una de esas sábanas me entra el pánico al momento en el que se seque y haya de doblarla sola, sin poder decir 'Anda... cariño, ayúdame a doblar la sábana'. Y por esto y mucho más (también por el beso que nos daríamos al terminar de doblarla) declaro las sábanas grandes que ha de doblar una sola persona, una tristeza que invade mi colada.
Finalmente, y porque esta es una de las cosas que más tristeza han podido producirme, hablaré de los domingos. Los domingos son aquellos días en los que no importa para nada si llueve o si hace sol. Y es muy curioso, porque normalmente cualquier otro día de la semana dichos fenómenos atmosféricos son capaces de alterar nuestro estado de ánimo. Lo que pasa con los domingos es que parece como si ya llevaran un estado de ánimo directamente desde la fábrica, como los artículos defectuosos. Son esos días en los que, en invierno coges una manta y una taza de algo caliente y ves una película en el salón (normalmente para olvidarte de tu propia existencia), cuando llega el calor son aún más angustiosos pues ni siquiera puedes contentarte con el feliz sentimiento de estar calentito en casa. Lo más curioso de todo esto es que los domingos solo son días tristes si se combinan con la soledad. Pues a mi no me importaría para nada compartir la manta y la bebida caliente...
Así que, tú, sí tú, ¿Qué me dices? ¿Te apetece que veamos una película en la cama los domingos, te lea mis cartas y a cambio me ayudes a doblar las sábanas (no te olvides del beso final)?
domingo, 26 de agosto de 2012
Madrid.
Ven aquí, Madrid, que estoy cansada de pensarte en la distancia a ti y a las maravillas que guardas. Encuentrame, Madrid, que estoy harta de buscarte en tantas miradas, en tantos días perdidos porque en la costa no nieva. Mírate, Madrid, enfrentas a tus calles en el seno de alguna esquina en la que un violinista toca 'La vie en rose', mírate cernida sobre las manos entrelazadas de los enamorados que pasean bajo tu luna. Danos conversación, Madrid, que imaginamos tantas cosas sobre los bohemios áticos que aspiran poder tocar el cielo al asomarse por la ventana y localizar la sombra de tu agradable viento. Báilame, Madrid, báilame mucho y respira tu esencia, y comprende cuanto me gusta sentirme pequeña paseándote dentro de mi bufanda. Y si es acompañada, seguro que brillas más, Madrid.
sábado, 25 de agosto de 2012
Un día, sentados en el bordillo de una calle cualquiera, a una hora cualquiera (porque nada importaba más que los verbos en plural) me dijo:
-Sabes, tengo miedo de representar una parte tan pequeña de ti que el resto acabe eclipsándome.
Y yo, pensando en lo perfecta que era la manera en la que me miraba, lo gracioso que era como comía su helado y lo feliz que me hacía verle a la derecha de mi vida, respondí:
-Tú no eres un escalón en mi escalera, eres todos los pisos del puñetero rascacielos. No eres una frase del libro, sino cada uno de sus capítulos, prólogo y epílogo incluídos. No eres una nota en mi canción preferida, porque todo lo que tocas con esa guitarra se convierte en mi canción preferida. Tú eres el eclipse. Y todo lo demás, tan solo es todo lo demás.
-Sabes, tengo miedo de representar una parte tan pequeña de ti que el resto acabe eclipsándome.
Y yo, pensando en lo perfecta que era la manera en la que me miraba, lo gracioso que era como comía su helado y lo feliz que me hacía verle a la derecha de mi vida, respondí:
-Tú no eres un escalón en mi escalera, eres todos los pisos del puñetero rascacielos. No eres una frase del libro, sino cada uno de sus capítulos, prólogo y epílogo incluídos. No eres una nota en mi canción preferida, porque todo lo que tocas con esa guitarra se convierte en mi canción preferida. Tú eres el eclipse. Y todo lo demás, tan solo es todo lo demás.
miércoles, 22 de agosto de 2012
El hueco de la cama.
Oí hablar de las musas, de los genios, de los arrebatos de inspiración. De creadores y artistas que se encerraban entre sus cuatro paredes preferidas durante un indefinido periodo de tiempo, con comida de lata y un montón de ideas en la cabeza. Ideas dispuestas a esfumarse si no consigues atraparlas en el momento justo, da igual lo que estés haciendo, nada es más importante que esa idea efímera. Y es curioso porque últimamente, al igual que pasa con la inspiración he tenido ciertos momentos de lucidez en los que rápidas pero intensas ideas me acudían a la cabeza. Primero fueron tus maneras. Flashes desperdigados en mi memoria, el día que no podías parar de reír, el otro, aquel que te sorprendió tanto algo que abriste los ojos desmesuradamente como solo tú sabes hacer. Luego eran mis gestos los que, inconscientemente, buscaban los tuyos entrelazados. Como una sinfonía de movimientos que, desperdigados podían no significar nada, pero juntos contaban una historia. Finalmente, al igual que las ideas de los genios, eran tu imagen y tu voz las que acudían a mi mente, y yo no podía pararlas! No podía guardarlo para más tarde, y tenía que cerrar los ojos y verte, escucharte. Y después me sentía feliz, como si todo el torrente de sentimientos hubiera derivado en ese recuerdo, corrientes en masa de felicidad desbordada. Y entonces llegó una noche en la que me dí cuenta de la cantidad de espacio que me sobraba en la cama, y agradecí a mi torpe mente recordarme, qué era lo que quedaría tan bien en ese hueco.
martes, 5 de junio de 2012
homenaje, plagio, versión, inspiración
Llamadlo como queráis pero yo cuando he visto este vídeo de Patty y compañía no he podido resistirme a ''palabrearlo''. Desde luego me queda un largo camino para llegar a la grandiosidad de sus trabajos pero de eso se trata, de probar y mejorar. Espero que lo disfrutéis, tanto el vídeo como el texto, mucho amor desde Valentia bloggers ^^
Lo gritaré corto y directo, a pleno pulmón, con el lenguaje universal musicado que todos entendemos si hace falta. Un par de notas sin pentagrama y unas ganas de decirlo... Si yo fuera presidente, sería el de las sonrisas y las chuches para los niños en cualquier momento del día. La caja tonta caerá algún día, en el que el ser humano comprenda que, como ya dijo alguien, la revolución NO será televisada. Los libros en los que apareceremos no serán e-books ni páginas de la wikipedia, los tratados de paz entre tu cama y la mía no se guardarán en un documento de word, y la fraternidad y el amor no contarán con un par de teclas en un ordenador. La libertad no vivirá de las ansias de volar, porque ya habremos volado, por encima de todos los que dijeron que un mundo mejor no era posible, pero también a su lado pues no contamos de un escalón más alto solo por ser soñadores. La libertad no dependerá del síndrome de abstinencia y si algo nos chutaremos solo serán las lágrimas de felicidad que llorará nuestro mundo, un mundo testigo de la esperanza con la que aún contamos. Reciclar no será un acto sino una actitud, y todo lo que algún día fue nuestro se convertirá en polvo si no lo compartimos. Porque YES, WE CAN. Podemos decirlo en lengua que más nos apetezca, tocarlo, bailarlo, escribirlo, gritarlo, pintarlo... Podemos hacer lo que nos de la gana con nuestras ganas, porque quien quiere puede, y si le sumas el esfuerzo de todas las almas unidas con el fin de no volver a separarse, nada será capaz de pararnos. El símbolo de la paz y no el del Mercedes será nuestro referente, y puede sonar muy iluso, pero como ya dijo una vez un gran genio 'puedes pensar que soy una soñadora, pero NO SOY LA ÚNICA'. Porque la justicia no es azarosa, es justa. La justicia no se juega al póker aunque últimamente haya quedado un poco cegada a causa de la oscuridad, y así, nosotros seremos los encargados de aportarle los haces de luz que necesita, los rayos de sol en la cara de la justicia y la transparencia. Apagaremos los cigarros y tiraremos el somnífero a la basura, porque no queremos felicidad en cápsulas, queremos felicidad en sonrisas y lágrimas, en estado puro, en el abrazo sincero de una madre, un padre o un amigo el día de nuestro cumpleaños. Y desconectaremos. Desconectaremos el router, la red móvil, el wifi, los teléfonos. Porque no nos hacen falta, si tenemos una bola del mundo infinita sobre la que poder posar el dedo y así viajar. Soñando alrededor de nuestro mundo que es de todos, sean mujeres, hombres o gatos jazz! Que le den al horario, el único compromiso que tendremos será el del respeto mutuo y la tolerancia, nuestra única obligación será la de cuidar la tierra que nos ha visto nacer y nos verá morir. Muchos, sabrán por fin lo gratificante que es recorrer los caminos infinitos del mundo en bicicleta, con el aire dándonos de lleno en la cara y cantando nuestra canción favorita a pleno pulmón, no importa cuál sea. Descubrirán muchos otros, el placer de sentarse en la hierba, mullida y húmeda a leer un buen libro. Dejarse atrapar por las páginas y las letras que algún día volaron de la cabeza de un artista a una hoja de papel. Haremos el amor y no la guerra, pacifistas entregados defensores de la ética y la moralidad, nos querremos con el corazón, el alma y el sexo. No existirán más secretos oficiales que no sean los susurros de un par de enamorados, o los trinos de los pájaros indescrifrables a nuestros ojos. Nuestra religión contará de un único principio 'HAKUNA MATATA' vive y deja vivir... pero ante todo se feliz. Nos querremos a nosotros mismos tanto como a los demás, masturbación ya no será tabú y los espejos agradecerán devolver sonrisas cada mañana. Porque nosotros creemos, creemos en un mundo en el que el 'carpe diem' fluya solo y ante todo... siempre llegue la hora de respirar profundo, y sonreír.
Lo gritaré corto y directo, a pleno pulmón, con el lenguaje universal musicado que todos entendemos si hace falta. Un par de notas sin pentagrama y unas ganas de decirlo... Si yo fuera presidente, sería el de las sonrisas y las chuches para los niños en cualquier momento del día. La caja tonta caerá algún día, en el que el ser humano comprenda que, como ya dijo alguien, la revolución NO será televisada. Los libros en los que apareceremos no serán e-books ni páginas de la wikipedia, los tratados de paz entre tu cama y la mía no se guardarán en un documento de word, y la fraternidad y el amor no contarán con un par de teclas en un ordenador. La libertad no vivirá de las ansias de volar, porque ya habremos volado, por encima de todos los que dijeron que un mundo mejor no era posible, pero también a su lado pues no contamos de un escalón más alto solo por ser soñadores. La libertad no dependerá del síndrome de abstinencia y si algo nos chutaremos solo serán las lágrimas de felicidad que llorará nuestro mundo, un mundo testigo de la esperanza con la que aún contamos. Reciclar no será un acto sino una actitud, y todo lo que algún día fue nuestro se convertirá en polvo si no lo compartimos. Porque YES, WE CAN. Podemos decirlo en lengua que más nos apetezca, tocarlo, bailarlo, escribirlo, gritarlo, pintarlo... Podemos hacer lo que nos de la gana con nuestras ganas, porque quien quiere puede, y si le sumas el esfuerzo de todas las almas unidas con el fin de no volver a separarse, nada será capaz de pararnos. El símbolo de la paz y no el del Mercedes será nuestro referente, y puede sonar muy iluso, pero como ya dijo una vez un gran genio 'puedes pensar que soy una soñadora, pero NO SOY LA ÚNICA'. Porque la justicia no es azarosa, es justa. La justicia no se juega al póker aunque últimamente haya quedado un poco cegada a causa de la oscuridad, y así, nosotros seremos los encargados de aportarle los haces de luz que necesita, los rayos de sol en la cara de la justicia y la transparencia. Apagaremos los cigarros y tiraremos el somnífero a la basura, porque no queremos felicidad en cápsulas, queremos felicidad en sonrisas y lágrimas, en estado puro, en el abrazo sincero de una madre, un padre o un amigo el día de nuestro cumpleaños. Y desconectaremos. Desconectaremos el router, la red móvil, el wifi, los teléfonos. Porque no nos hacen falta, si tenemos una bola del mundo infinita sobre la que poder posar el dedo y así viajar. Soñando alrededor de nuestro mundo que es de todos, sean mujeres, hombres o gatos jazz! Que le den al horario, el único compromiso que tendremos será el del respeto mutuo y la tolerancia, nuestra única obligación será la de cuidar la tierra que nos ha visto nacer y nos verá morir. Muchos, sabrán por fin lo gratificante que es recorrer los caminos infinitos del mundo en bicicleta, con el aire dándonos de lleno en la cara y cantando nuestra canción favorita a pleno pulmón, no importa cuál sea. Descubrirán muchos otros, el placer de sentarse en la hierba, mullida y húmeda a leer un buen libro. Dejarse atrapar por las páginas y las letras que algún día volaron de la cabeza de un artista a una hoja de papel. Haremos el amor y no la guerra, pacifistas entregados defensores de la ética y la moralidad, nos querremos con el corazón, el alma y el sexo. No existirán más secretos oficiales que no sean los susurros de un par de enamorados, o los trinos de los pájaros indescrifrables a nuestros ojos. Nuestra religión contará de un único principio 'HAKUNA MATATA' vive y deja vivir... pero ante todo se feliz. Nos querremos a nosotros mismos tanto como a los demás, masturbación ya no será tabú y los espejos agradecerán devolver sonrisas cada mañana. Porque nosotros creemos, creemos en un mundo en el que el 'carpe diem' fluya solo y ante todo... siempre llegue la hora de respirar profundo, y sonreír.
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