Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.
lunes, 26 de agosto de 2013
La carta
En esta madrugada no puedo pensar en otra cosa que no sea el momento en el que poder abrazarte por fin. Te dará mil besos y después mil más, acariciaría tu espalda adornada de rayitos de sol y al levantar la persiana podría ver iluminarse cada una de tus facciones. No sería aquella que odio, desterraría los reproches y silenciaría cada palabra hiriente. Te invitaría a un batido de fresa y al besarte no tendría claro si eso que sabe tan dulce es la nata o solo tus labios.
Extraño sentir como encajan nuestros dedos al pasear bajo el dorado sol de la tarde, y notar como me arrastras tras de ti a cualquier rincón que pueda convertirse en nuestro universo particular. Y es que tienes esa manera tan poética de sonreírme que vaya donde vaya lo más bonito será siempre la curva de tus labios (a ser posible entre los míos)
Te extraño, y me resbala agua salada por las mejillas si pienso en el momento de volver a verte y poder acariciar con la punta de los dedos cada parte de tu cuerpo.
Te quiero porque sujetas mi mundo en un equilibrio perfecto. Te quiero porque tu sentido del humor guía el sinsentido de mi mal humor. Te quiero porque no sé no quererte, y aún siendo la menos racional de las razones, es la más real de todas.
Extraño sentir como encajan nuestros dedos al pasear bajo el dorado sol de la tarde, y notar como me arrastras tras de ti a cualquier rincón que pueda convertirse en nuestro universo particular. Y es que tienes esa manera tan poética de sonreírme que vaya donde vaya lo más bonito será siempre la curva de tus labios (a ser posible entre los míos)
Te extraño, y me resbala agua salada por las mejillas si pienso en el momento de volver a verte y poder acariciar con la punta de los dedos cada parte de tu cuerpo.
Te quiero porque sujetas mi mundo en un equilibrio perfecto. Te quiero porque tu sentido del humor guía el sinsentido de mi mal humor. Te quiero porque no sé no quererte, y aún siendo la menos racional de las razones, es la más real de todas.
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