Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.

viernes, 25 de noviembre de 2011

lo tenías y lo perdiste

-Sabes, ya me he cansado, de tus tonterías y de tus más y tus menos. Como dice Sabina para decir con dios a los dos nos sobran los motivos. Lo siento, adiós, goodbye, ciao... Siempre te esperaré pero no vuelvas si las cosas no van a ser diferentes. Te quiero.
A partir de ese momento todo lo que hacía era el fantasma de todo lo que hicieron juntos. ¿Pensabas que sería fácil? Ella ya ha llorado mucho, muchísimo, demasiado. Pero chico, no te sientas morir, ahora que ya sabes lo que tenías, ella jamás dijo que no pudieras volver. Así que ve, y pórtate con ella como merece.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Sister's birthday

Te quiero porque no eres perfecta. Qué aburrido sería no poder descubrir nada nuevo en tu cara, en tus ojos, que fueses una muñeca de porcelana. Gracias al cielo, eres una chica de carne y hueso, moldeada por el tiempo y las memorias, los años e incluso un poquito por mis abrazos. Qué suerte que no seas perfecta, que cada vez que te miro pueda descubrir un nuevo detalle en tu piel, un guiño que nunca antes había observado. Me encanta verte cuando quedamos, con esa sonrisa y esas ganas de ser feliz a pesar de todo. Me encanta que tus ojos no sean de color claro, no son unos ojos negros intensos ni azules marinos de esos de fotografía. No, afortunadamente para mí, no son así. Tú dices que te gustaría tenerlos claro, pero realmente me gusta que con esos ojos me mires y me lo digas todo. Me gustas porque no eres perfecta, porque te quejas de tu físico, cuando deberías saber que aunque no perfecta, eres preciosa; porque te ríes de una manera que a mucha gente le hace gracia y a mí me parece que suena maravillosa tu risa de loca de la vida, porque tus manos tienen la forma exacta para darme la mano. Me gusta verte y descubrir que cada día cambias y, para mi asombro, siempre me encantan los cambios que en ti se producen. Me gustas porque eres mi mejor amiga y aun no siendo perfecta, lo eres. Y es por todo esto que hoy quiero darte las gracias por estar siempre cuando lo he necesitado, mi mejor amiga, mi hermana, felices 16. Te quiero.  

domingo, 20 de noviembre de 2011

Frío en instantes.

Puedo llevar tres jerséis de lana y una bufanda y estar helada, en cambio puedo olvidar el abrigo en casa, pero estando a su lado no tengo frío. El invierno es algo relativo, pues yo no hablo del invierno como una estación climática, sino como una estación del alma. Cuando notas que al respirar te duele el pecho, o tienes tantas ganas de llorar que no puedes reprimir ni un segundo más las lágrimas, entonces tu alma está tiritando de frío. Pero si alguien te besa el cuello, te acaricia la espalda, o te susurra al oído un par de palabras... Es cierto, el vello se eriza, te entran escalofríos y quizá es enero, pero tú no tienes frío... Porque la felicidad, es la ausencia del frío del alma. Por eso siempre que por más que suba la calefacción sigo temblando, busco cualquier excusa para salir de casa, salir corriendo y buscarle en cualquier esquina de la ciudad. Y entonces me abraza, y de golpe, pof, la calidez de amar.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Anette y sus vicios

Sentada en el bordillo de una acera cualquiera, en una calle cualquiera de Madrid, pero ella no es cualquier chica. Es invierno, pero su camiseta de los Ramones deja al descubierto el ombligo y la bolita plateada que lleva. Los vaqueros son demasiado cortos, las medias están rotas y la cazadora de cuero no abriga lo suficiente. Las All Star rojas hacen juego con su pelo que, suelto y algo despeinado, cae rebelde sobre sus hombros. Está de mal humor hoy, bueno y ayer, y mañana. Joder, que frío. Tira su último Lucky y lo apaga retorciéndolo fuerte con el pie. Genial, ya ni siquiera le queda tabaco, ni dinero para un café caliente. El vaho de su respiración formado por el frío ya no se confunde con el humo del cigarro, mira al suelo, y de repente ve aparecer un par de Asics delante suya. Asics. ¿De quién serán? Él siempre llevaba esas estúpidas zapatillas. Sea como sea  el tipo en cuestión se ha parado delante suya. Levanta la mirada. No puede ser. Venga ya, tenías que aparecer ahora, precisamente ahora.
-Pelirroja.
-Estúpido.
-No has cambiado nada eh.- Una media sonrisa, le falta otra media para volverla loca del todo otra vez.
-Cuatro meses no son tanto tiempo, y de todas formas no cambiaré nunca ¿Qué quieres?
-Saber como estás.
-Jodida, según mi madre insolente. Se me ha acabado la última cajetilla de Lucky y ya sabes que los domingos de resaca nunca me han sentado bien.
-Te levantabas quejándote de todo, que si el cáfé quema, que si necesitabas un ibuprofeno, que si no fuera pesado...
-Ahora debería quejarme de que no fueras tan gilipollas y mira por donde, no lo hago.
-Tengo Lucky en casa, y café caliente, que no quemando. Y allí no hace frío.
-No tengo frío, ni ganas de ir a tu casa.
-Dos mentiras seguidas en la misma frase, cada día te superas más.-La media sonrisa que faltaba.
Y acabó en su casa otra vez, se fumó el tabaco, el tiempo y a él. Bebió café, un whiskey con hielo (o quizá dos) y sus labios. Pero no se quedó más de lo necesario, pues cuando él despertó, su pelirroja insolente y alocada ya no estaba en su cama. Anette no era de compromisos, pero sí era de vicios. Y esa noche sus tres vicios preferidos se habían quedado encerrados en aquellas sábanas.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Anette y otras catástrofes

Anette se creía ese cuento de que los besos de ciertas bocas saben mejor. Hasta que besó tantas que se olvidó de como distinguir el sabor. Era experta en el arte de desabrochar botones y bajar cremalleras, a nadie le quedaba igual el carmín en los labios. De las zapatillas de ballet a los tacones de 12 cm. Anette quería olvidar el querer, si salía por la noche caían al menos tres Coronitas y un Vodka con limón, como mínimo. La cosa iba de faldas cortas a piernas largas y de morder labios y chupar lenguas... No importaba llegar a casa a las tres que a las siete, nadie la esperaría en la cama.
¿Hay alguien en tu vida, Anette?
No hay nadie en mi cama, si es lo que quieres saber. O al menos, nadie que no pueda cambiarse con las sábanas.

martes, 15 de noviembre de 2011

amor y olvido ya no se llevan bien

Hace frío, él llega a su casa del colegio. Hoy, en vez de saludar y entretenerse, va directo a su habitación y se derrumba en la cama. Dios, qué imbécil.¿Pensabas que podrías olvidarla verdad? Un par de semanas tontas, quizás, y ya no volverías a pensar en ella cada día. Error, grave error. Cierra los ojos y la ve, la imagina, está en su cabeza, cómo no. La imagina desayunando un café con esa taza que nunca llegó a regalarle, sentada en el aula con el rostro inexpresivo, falto de ilusión. Y se odia, se odia por provocar a la persona que más ama ese sufrimiento. La ve hablando con sus compañeras, que no amigas. Ríe pero no es feliz, más bien su risa deja mucho que desear a la felicidad. Salir de clase, con la bufanda por la nariz y el abrigo bien calado, joder ¡cuánto le gustaba besarla para que no tuviera frío! La imagina al llegar a casa, al irse a ballet, la ve bailar. Elegante, precisa, no se queja del dolor en la rodilla. En realidad no se queja de ningún dolor. Sabe que a estas horas estará duchándose, o quién sabe, quizás estudiando. Con el pelo mojado. Porque ella nunca se seca el pelo con secador. Seguramente cenarán a la misma hora, pero ya no coordinarán sus horarios, piensa. Y cuándo ella se vaya a dormir, solo entonces, llorará. Joder, María, cómo te echo de menos, piensa. Eras música, felicidad y sueño. No habrá otra como tú. 
No, no era fácil olvidar. Y llora. Olvidar era imposible, y lo sigue siendo. Y llora. Vuelve.

sábado, 12 de noviembre de 2011

reasons to love

-Te quiero.
-¿Por qué?
-Te quiero porque sabes que me gusta el café caliente y las bufandas en invierno, porque tienes en cuenta que no me gusta ser como el resto.  Porque conoces mi perfume, porque sabes que siempre tengo la habitación hecha un desastre. Porque eres el único que no intenta convencerme de que cambie nada de mi forma de ser. Porque ya no hace falta que te diga que cuando me siento herida solo quiero tus abrazos. Te quiero porque cuando estoy triste y no paro de llorar te preocupas por que pase buena noche. Porque si no te gusta una camiseta me lo dices claramente. Porque cuando se me acaba el aliento me das el tuyo aunque no te lo pida. Porque sabes que cuando estoy enferma me gusta que me mimen. Porque no te gustan las mismas películas que a mí y aun así te quedarías a verlas solo para estar un rato conmigo. Al final nunca terminaríamos de verlas porque antes de que me diese cuenta ya estaríamos quitándonos la ropa para que nos salgan las cuentas. Porque me acompañas a casa para que no vaya sola. Porque sabes que no me gusta ver la tele pero adoro hablar por teléfono. Te quiero por todas esas cosas, pero de todas formas, no necesito razones.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

yo, mi, me, CONTIGO.

Tengo la insaciable necesidad de besarte cada minuto que pasa. Una manía tremenda de pensar en ti al levantarme y al acostarme. Tengo ese vicio de quererte. Tengo una norma, que dicta que hoy por ti, mañana por mí. Y hoy, con lluvia en las pestañas y esa sonrisa tonta que se me dibuja en la boca al verte, te digo que si estoy aquí es porque nunca tuve un plan.Y quizás esa fue la mejor decisión que he tomado nunca, no tener un plan. Y ahora mismo, sentada en la cama, con la cabeza en las nubes y los pies suspendidos a metro y medio del suelo, quiero que el plan para mi vida sea siempre un nosotros.

sábado, 5 de noviembre de 2011

siempre será siempre

''Sigue durmiendo, que yo soñaré despierto, que sueñas que al morir, yo acaricio tu cuerpo'' 
 Y de nuevo pienso la cantidad de errores que cometo al día, y son muchos, quizás demasiados. Pero en días como hoy, con un café caliente en las manos, paseando por la Gran Vía me doy cuenta, de que somos como esa pareja que se mira y se besa. Como ese par de pájaros que echan a volar juntos, esos dos enamorados que se acurrucan por el frío. Y pienso 'perdón'. Porque se que hoy, en este momento, nada me haría cambiar de opinión acerca de ti y de mi, de nosotros. ¿Y sabes qué? Si te quiero nada más importa, que para decir adiós me sobran los motivos. Tan solo piensa, junta tu corazón con el mío por muy lejos que estemos, piensa en mí cuando te levantas y cuando te acuestas, que yo haré lo mismo. 
Y te repito una vez más, que si hay que sufrir y aguantar, se sufre y se aguanta. Porque esto tiene una palabra, y esa palabra es eterno. 
Olvídate del olvido te quiero, infinito y creciendo.

Puede que dé la casualidad.

Quizás mañana, vengas inesperadamente a decirme que me quieres, quizás pasado me despierte con un mensaje tuyo, algo así como que quieres ser mi noviembre. Quizá un día de estos de la casualidad de que los planetas se alineen y me digas 'Eh chica, vamos a tomar algo, dejemos todo lo que hay que hacer. Necesito tus abrazos'. Incluso es posible que así sea mejor, pequeñas dosis. Cortas pero intensas. Porque lo más especial es el tiempo a tu lado, aunque nuestros cuerpos coincidan únicamente una vez a la semana. Para mí esa media hora es la más especial. Lo demás es todo relleno.

martes, 1 de noviembre de 2011

Tanto la quería.

Y no valoró sus pequeños gestos, ignoró sus llamadas de auxilio, y dijo 'te quiero' cuando le apetecía. Pero en realidad, tanto la quería que cuándo ella se fue quedaron vacías las esperanzas de que sus detalles le acompañaran. Tanto la quería, que ahora quien pedía auxilio era el mismo que jamás creyó en ello. Tanto la quería, que su alma le abandonó al querer decir 'te quiero' cuando ya no podía. 
-Si te fueras lloraría mucho. 
-Se puede llorar por fuera y que no signifique nada, y se puede estar completamente destrozado por dentro.