Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Anette y otras catástrofes

Anette se creía ese cuento de que los besos de ciertas bocas saben mejor. Hasta que besó tantas que se olvidó de como distinguir el sabor. Era experta en el arte de desabrochar botones y bajar cremalleras, a nadie le quedaba igual el carmín en los labios. De las zapatillas de ballet a los tacones de 12 cm. Anette quería olvidar el querer, si salía por la noche caían al menos tres Coronitas y un Vodka con limón, como mínimo. La cosa iba de faldas cortas a piernas largas y de morder labios y chupar lenguas... No importaba llegar a casa a las tres que a las siete, nadie la esperaría en la cama.
¿Hay alguien en tu vida, Anette?
No hay nadie en mi cama, si es lo que quieres saber. O al menos, nadie que no pueda cambiarse con las sábanas.

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