No, no era fácil olvidar. Y llora. Olvidar era imposible, y lo sigue siendo. Y llora. Vuelve.
Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.
martes, 15 de noviembre de 2011
amor y olvido ya no se llevan bien
Hace frío, él llega a su casa del colegio. Hoy, en vez de saludar y entretenerse, va directo a su habitación y se derrumba en la cama. Dios, qué imbécil.¿Pensabas que podrías olvidarla verdad? Un par de semanas tontas, quizás, y ya no volverías a pensar en ella cada día. Error, grave error. Cierra los ojos y la ve, la imagina, está en su cabeza, cómo no. La imagina desayunando un café con esa taza que nunca llegó a regalarle, sentada en el aula con el rostro inexpresivo, falto de ilusión. Y se odia, se odia por provocar a la persona que más ama ese sufrimiento. La ve hablando con sus compañeras, que no amigas. Ríe pero no es feliz, más bien su risa deja mucho que desear a la felicidad. Salir de clase, con la bufanda por la nariz y el abrigo bien calado, joder ¡cuánto le gustaba besarla para que no tuviera frío! La imagina al llegar a casa, al irse a ballet, la ve bailar. Elegante, precisa, no se queja del dolor en la rodilla. En realidad no se queja de ningún dolor. Sabe que a estas horas estará duchándose, o quién sabe, quizás estudiando. Con el pelo mojado. Porque ella nunca se seca el pelo con secador. Seguramente cenarán a la misma hora, pero ya no coordinarán sus horarios, piensa. Y cuándo ella se vaya a dormir, solo entonces, llorará. Joder, María, cómo te echo de menos, piensa. Eras música, felicidad y sueño. No habrá otra como tú.
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