Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.
sábado, 24 de diciembre de 2011
un secreto a voces
Cuéntame que quieres cogerme por la cintura, y acercarme a ti para que cada centímetro de mi piel roce cada centímetro de la tuya. Nos queremos con esa clase de amor que hace cosquillas al corazón, escondemos sonrisas entre beso y beso, entre enfado y enfado. Nadie puede verlas, solo tú y yo. Quiero subir en el ascensor contigo hasta el sexto piso ¿cuánto se tarda? tal vez sólo un par de minutos, pero a mí me sobran para recorrerte hasta el alma. Cuéntame que quieres besarme con ganas, con lengua, intenso, húmedo, caliente y con amor. Que a estas alturas yo sigo viendo en cada esquina parejas que al llegar a casa harán todo eso que nosotros anhelamos. Cierra la puerta de tu cuarto y hazme de manta que tengo frío y no me apetece vestirme, estoy mejor así. Desenreda mi pelo con tus dedos, que estamos llenos de deseos escondidos cariño, y eso es un secreto a voces.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
we're only stupid humans.
A veces lo único que necesitamos es sentirnos arropados, sentir que hay alguien a nuestro lado para protegernos de cualquier peligro que nos aguarde a la vuelta de la esquina. Pero la vida no es considerada, no le preocupan nuestras necesidades y no nos proporciona a cada uno un ángel de la guarda. De vez en cuando sucede que algunos, con más suerte que otros, encuentran al suyo escondido entre la multitud de personas que podrían formar parte de nuestras vidas. ¿Saben? Yo no creo en los ángeles, nunca creí. De hecho, por muy desmoralizador que suene, tengo que decirles a todos que esos en los que confiamos ciegamente no son más que humanos y como humanos todos cometemos nuestros fallos. No exijas, no supongas, no pidas, no sigas, no te ilusiones. Pero ama, ama como si cada segundo fuera el último, desde el principio hasta el final, el interior y el exterior, los defectos y las virtudes. Ama con ganas, pero sin esperar un ángel a cambio.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Anette y sus promesas
Está sentada en la alfombra del salón. Descalza, viste tan solo una camiseta dos tallas más grandes de las que toca, tal vez porque no es suya, y un minúsculo pantalón corto. La larga melena pelirroja cae sobre sus hombros como una cascada de fuego. No, no lleva maquillaje, ni siquiera su habitual delineador negro sobre los párpados. Pero sus mejillas están cubiertas de lágrimas, que no son más que sentimientos en estado líquido. Es domingo, cómo no, pues ella odia los domingos porque le recuerdan a él y a todo lo que se prometieron. Los domingos son los días en los que ella no logra mantener su coraza por más tiempo y se derrumba con una resaca impresionante y un recuerdo vago de la noche anterior. Está metiendo algo en un sobre, un papel medio roto y amarillento que ha encontrado dentro de su caja de recuerdos. Antes de nada, lo desdobla y vuelve a leerlo, por enésima vez desde que lo ha encontrado ''Prometo solemnemente que los domingos serán solo nuestros, y que te amaré siempre y nunca te dejaré sola''. Rompe a llorar por enésima vez. De rabia, de impotencia, de pena... Recuerda el día que le obligó a ponérselo por escrito, y ni aún así había conseguido cumplirlo. Todas esas promesas, todos esos recuerdos a los que tuvo que renunciar por no seguir haciéndose daño. Mete el papel en el sobre junto con una foto y unos pendientes. ¿Destinatario? Aquel que no supo cumplir lo que prometió.
jueves, 15 de diciembre de 2011
THE BEATLES AND ME
The Beatles suenan en mi cuarto como de costumbre, hoy he decidido hacerme la dura. No te lo voy a poner nada fácil, o eso pienso hasta que 'Get Back' me desmorona los planes. ¿Que vuelva a donde quiero pertenecer? Pero vamos a ver Lennon, sintiéndolo mucho a ti nadie te ha dado vela en este entierro. Qué sabrás tú de a dónde quiero yo pertenecer. Pues vale, parece que sí que lo sepas, pero eso no te da derecho a.... Mierda. La suerte que tienes es que los Beatles me parezcan la mejor banda de la historia querido, pues me es imposible discutirles a sus canciones la inminente llegada de la autodestrucción a la que me conducen. Alguien dijo que la felicidad no era un lugar, sino un camino, la ruta que escogemos a la hora de vivir. ¿Entonces la felicidad 'por instantes' no existe? Pues menuda mierda. Entonces no puedo asegurar que sea feliz. 'She loves you' chico, pues puedes considerarte afortunado porque de momento no estoy para nada segura de que esa sea la ruta correcta. Pero como 'All you need is love'... Siempre fui de arriesgar y contigo no me quede corta. Gracias amigos de Liverpool, siempre hacéis que parezca que todo vuelve a merecer le pena.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Clouds
Llegaste, con tus ojos color cielo y tu camiseta de los Guns como si nada. Y las preguntas de la vida parecieron responderse en gran parte. Yo que creía que nadie sabría ver como soy en realidad, y llegaste tú y el mundo se paró. No de golpe, no instantáneamente sino que un día como otro cualquiera me detuve a mirar el mundo desde fuera, como antes solía hacer. Y tumbada en la cama de mi habitación con los ojos cerrados descubrí que mi mundo ya no era solo mío, sino que ahora era nuestro. Y la soberbia felicidad de sentirte abrazándome, en esa, nuestra nube. Y la calidez con la que cada segundo tenía ganas de besarte. Pero sobre todo la grata manera que tienes de acogerme en ti como si no hubiera nada más importante, es por todas estas cosas por las cuales sigo a tu lado. Y siempre como el primer día. Siempre en todas las direcciones de la palabra.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Anette y sus obligaciones
Conocía tanto sus vicios como sus obligaciones, pero no la clase de obligaciones que tiene una persona como otra cualquiera, pues ella no era de esas personas que dejan indiferentes. Ella misma había marcado sus propias obligaciones, levantarse cada mañana de la cama, tener el valor suficiente como para mirar a alguien que no vale la pena a la cara y decirle 'Piérdete, ya no te necesito'. Lo hacía cada fin de semana, cuando al despertar en cama ajena el tipo en cuestión le pedía su número de teléfono, ella, con indiferencia se abrochaba el sujetador y aún vestida de fiesta salía otra mañana a la calle sin apenas despedirse. Puede que algunos la criticaran, o hablaran mal de ella pero no importaba, pues los Guns sonaban atronadores en sus oídos con 'Fourteen years'. Esa era otra de sus obligaciones, que se había llegado a convertir en un principio, no le importaba lo más mínimo lo que dijeran de ella. Esa pelirroja divertida que cada sábado escogía bien su nuevo entretenimiento de noche, era, sin lugar a dudas, ella misma. Solo había un hecho que rompía con todo esto, él. Cuando él aparecía de nuevo dispuesto a reanudar todo aquello de lo que salieron huyendo.
-Pero vamos a ver querido, ¿tu ves que debajo de esta cazadora negra haya cambiado algo? Pues quizá mi talla de sujetador no, pero te diré una cosa, a partir de ahora cada vez que vengas no será para hacerme el amor, todo eso se acabó. He cambiado la percepción que tenía de lo nuestro.
-Pelirroja, sé que aún me quieres, pero tengo otras intenciones. Tocarte el pelo... follarte el alma...
viernes, 2 de diciembre de 2011
maravillas cubiertas por el polvo del dolor
Ella ya no mira al frente, ya no ríe porque sí. Es una de esas estrellas que parece haberse apagado, pero como suele decirse, las cosas no siempre son como parecen. Hay una canción, una película, una sonrisa, unos besos, un libro, dos palabras, ocho letras y una risa que saben ver la luz que aún brilla en su interior. Ella es una maravilla cubierta por el polvo del dolor, ironía es que su dolor y su felicidad sean la misma cosa. Ella está cansada, cansada de ser siempre el seguro de vida de alguien, cansada de no faltar nunca. Porque creed lo que os digo, el día que ella se vaya, el vacío será insoportable. Porque las personas que llenan tu vida no pueden irse sin dejarla vacía.
jueves, 1 de diciembre de 2011
mezclaron agua y aceite
De la energía de la risa se alimentaba la corriente eléctrica de su amor, y fluía tan libre, como un torrente de felicidad desbordada. Era locura la que los hacía amarse cada día más en ese pequeño rincón de la habitación que convirtieron en su propio mundo. Su planeta era la soberbia de sentirse juntos. La locura de ella, la sonrisa de él, y la locura de él, el olor a melocotón de ella. El chocolate nunca funcionó tan bien como afrodisíaco con nadie más, pues pasaban de las tardes pasivas de tazas de chocolate caliente en el sofá al deporte de contacto. Y qué bonito, joder qué bonito, verla a ella mirándolo a él tocar la guitarra. Y qué jodidamente perfecta era la manera en la que se besaban con Rock de fondo.
-No era sentirse atados, sino volar igual de libre y más felices en otra dirección.
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