Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.

martes, 11 de septiembre de 2012

Amélie

La verdad es que él no sabe ni su nombre, ella es la chica del ático, del sexto piso. Una más dentro de una simple comunidad de vecinos de una finca madrileña de techos altos. Y él, que llegó allí con toda su vida pasada  a cuestas, ha tenido la suerte o la desgracia de que la ventana de su habitación de al patio de luces, como la de ella. Le gusta imaginarla, por la noche, cuando se encuentra solo en su cama. La imagina recordando las pocas veces que se la ha cruzado en el portal, con la voluminosa melena castaña y esos vaqueros apretaditos. Huele su perfume dulce y embriagador, y le parece escuchar de nuevo el sonido de sus zapatos resonando en el mármol de las escaleras. La verdad es que aunque no sepa ni su nombre, sí sabe que le gusta sentarse en el alféizar de la ventana en pijama, bebiendo una taza de quién sabe qué y acariciando al gato negro que le hace compañía. Y todo esto lo sabe porque a él también le gusta mirar la luna desde allí, y algunas noches (cuando el insomnio se vuelve amargo) se fuma un Lucky y alza la mirada, y se topa con la ventana del ático y con la chica del sexto en pijama y calcetines. Últimamente ha estado pensando en que ya que no se atreve a preguntarle como se llama, podría ponerle él mismo un nombre... algo que le pegue. Y después de mucho pensar decide que (hasta que tenga el valor de conocerla) la va a llamar en sueños Amélie. Por eso de que a veces cuando él se siente triste, abre la ventana y no hay día que no escuche a Pereza cantando desde el sexto: ''Pequeña sonrisa de Amélie... me tienes ganado...''

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