Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.

martes, 22 de enero de 2013

París.


Cada nota suena a una gota de lluvia en un paraguas compartido.
A conversaciones en francés y a tu voz en mi oído mientras me traduces. 
Suenan a carreras con botas de agua ''¡Corre, que nos mojamos!'' 
Y a la risa posterior. 
Recuerdan al tintineo de unas llaves en tu bolsillo. O en el mío. O en los dos. 
Cada nota es un muelle de la cama que chirría, una tetera que silba. 
El botón de 'rec' de la cámara de vídeo, y tus ''No me grabes'' que yo ignoro. 
Bajo un París, como tú dices, inminente. 

viernes, 4 de enero de 2013

Corte Inglés. Siete cuarenta de la tarde. No sabes de donde salen esas irrefrenables ganas de llorar, entre los árboles de navidad, entre las dependientas, entre los carteles de ofertas. Ajena a todo, menos a ti misma. Te habría cogido de la cintura mientras elegías regalos y te habría susurrado 'vamos fuera de aquí'. Te habría abrazado fuerte en cualquier callejón y llorado en tu pecho, aún sin saber por qué ese llanto. Soltarlo todo y quedarme vacía de razones fantasma, de sentimientos que se burlan de mi y se esconden sin dejarme ver a qué se debe todo. 

Habría necesitado tu calor en forma de abrazo como nunca he necesitado nada. 

Pero todo eso se ha quedado en la forma condicional del indicativo simple del verbo haber. Y eso se debe al miedo atroz que me tengo a mi misma, a ser yo misma, más bien. 

Aleatorio

Recorrer las calles pensando que el presente se esfuma, como el humo del cigarro en la boca de cualquier señorita. Alguien dijo alguna vez, o mejor dicho muchas veces aquello del 'carpe diem'. Eso que has estudiado en latín hace apenas dos semanas, y que como todas las lecciones de latín aún no has sabido aplicar. Comparo cada segundo a una burbuja de champán francés, que desaparece, que incluso te parece que explota. 

Tienes el tacto de su pelo aún entre tus dedos y la electricidad de sus labios aún enciende los tuyos. Pero por poco tiempo. 

No podemos vivir el presente sin preocuparnos por el futuro. Al menos yo no puedo. Y caminas mientras Sabina canta en tus auriculares y piensas que no es sano vivir en un continuo sábado. Porque será jodido el día que llegue el domingo. Y ni te cuento del lunes. Y lo peor es que el martes la cosa no habrá mejorado. 


miércoles, 2 de enero de 2013

Los días

Me gustan esos días.
Los días que compartimos,  
los que no acaban en esa estúpida pregunta 
'¿Qué estoy haciendo con mi vida?' 

Me gustan los días que puedo mirarte, 
que tú puedes mirarme.
Pero de frente, sin pantalla de por medio.

Me gustan los días en los que no tengo que levantarme, 
suspirar, y meter la cabeza bajo la almohada. 
Consciente de que nada ni nadie 
hará volar los sueños por la ventana. 

Benditos los días que siento que me buscas. 


domingo, 23 de diciembre de 2012

Así de simple

El presente sabe a té de vainilla, huele a incienso y suena como una canción de Ed Sheeran. Y me hace feliz.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Buon Natale

Conozco mucha gente a la que no le gusta la navidad, y respaldan esa afirmación argumentando el exceso de consumismo que encontramos en estas fechas, la desmesurada cantidad que gastan los ayuntamientos en electricidad con las luces, los odiosos villancicos que suelen provocar dolor de cabeza, el agobio de ir a más de una comida familiar a la semana... 

Pues qué queréis que os diga, puede que os sorprenda pero la verdad es que me gusta la navidad. Lo cierto es que no consigo averiguar por qué, pero me resultan agradables estas fechas. En primer lugar, supongo que tiene algo que ver que sea una persona muy afín al frío y a llevar capas y capas de ropa y abrigos y bufandas y gorros calentitos... Y la verdad es que también me agrada pasear por el centro de la ciudad (que no es Madrid, pero es aceptable... ) y ver mucha gente, muchas sonrisas, cafés humeantes a través de las ventanas de las cafeterías. 

Supongo que todo tiene su lado bueno y su lado malo, y obviamente no todas las personas ni todas las familias viven estas fechas de la misma manera, pero tal vez sea porque me acuerdo de mi infancia, que afortunadamente no fue dura en absoluto, y me hace feliz pensar que hay niños que la noche de reyes se acostarán nerviosos, o que en este momento puede haber una pareja de recién casados poniendo juntos el árbol y ¿Por qué no? Haciendo el amor sobre la alfombra, por ejemplo.

En cualquier caso, y aunque sea un gran tópico, lo que más me gusta de la navidad es que conforme creces te das cuenta de que el regalo que recibes con más ilusión de todos, puede ser incluso un gran abrazo de una persona que te importa. Y aunque tengamos todo el año para abrazarnos y ser buenos, complace saber que aún en la situación actual, son éstas las cosas que nadie nos puede arrebatar, que el dinero no es capaz de comprar, y con las que nunca se podrá hacer negocio. 

Feliz navidad y un abrazo de oso a todos :)

domingo, 9 de diciembre de 2012

el truco

Sabéis esas veces en las que el llanto
se acumula en el pecho y casi estalla,
esas veces en las que mamá hace la cena
mientras tú cierras la puerta.

Cuándo las lágrimas acompañan a la respiración
y dentro de ti no hay nada,
nada más que agua.

Entonces el truco es coger aire,
sí, de verdad, aire.
Coges mucho aire y te llenas,
piensas en un abrazo y lo sueltas.

Y así cuando mamá llama a cenar
cuando te aburres en clase de matemáticas
cuando relees las cartas
cuando hace frío... No lloras más.

La pena es que a veces,
como tantas otras cosas...
el truco no funciona.