Los días que compartimos,
los que no acaban en esa estúpida pregunta
'¿Qué estoy haciendo con mi vida?'
Me gustan los días que puedo mirarte,
que tú puedes mirarme.
Pero de frente, sin pantalla de por medio.
Me gustan los días en los que no tengo que levantarme,
suspirar, y meter la cabeza bajo la almohada.
Consciente de que nada ni nadie
hará volar los sueños por la ventana.
Benditos los días que siento que me buscas.
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