Tienes el tacto de su pelo aún entre tus dedos y la electricidad de sus labios aún enciende los tuyos. Pero por poco tiempo.
No podemos vivir el presente sin preocuparnos por el futuro. Al menos yo no puedo. Y caminas mientras Sabina canta en tus auriculares y piensas que no es sano vivir en un continuo sábado. Porque será jodido el día que llegue el domingo. Y ni te cuento del lunes. Y lo peor es que el martes la cosa no habrá mejorado.