Y si hay algo que Anette puede asegurar sin miedo a equivocarse es que nunca, jamás hasta a fecha había comprendido realmente lo que duele decidir cuando una está dividida.
Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Anette y sus elecciones
Un (mal) día, Anette fue consciente de lo que significa tomar decisiones. Parece tan obvio que tomar una decisión conlleva unas consecuencias, que todos creemos que el día que hayamos de elegir, sabremos a qué nos enfrentamos. Anette pensaba lo mismo hasta que se vio obligada a representar el papel de protagonista en esta típica situación, y hasta que no tuvo de frente los dos simbólicos senderos en los que desembocaba el camino recorrido no supo realmente lo que era sentir el agobio y la presión de una acción inevitable. Decidir, comprendió Anette, significó lágrimas brotando de sus ojos, presión en el pecho, y una sensación de desdicha difícil de describir. Anette y su falda negra se sentaron en una silla plegable, hablaron, lloraron y decidieron. Ella y su melena de fuego, ella y sus desdichas, ella y sus acciones, ella y sus consecuencias.
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