Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.

lunes, 26 de marzo de 2012

Que ella sueña con dormir arropada por el sonido de su guitarra. Que los sueños están hechos de ilusiones, tu cama de nubes y la mía de tu ausencia. 

¿Quién le cantará a Michelle por las noches?

martes, 20 de marzo de 2012

la paz de tu sonrisa

Solo quería decirte que ahora ya conozco el secreto que se esconde debajo de tu almohada, que he aprendido que con el verano no llega el calor y con el invierno no necesariamente llega el frío. Que ya me sé de memoria tus gestos y tus palabras, me he aprendido todas y cada una de tus miradas, y ya no me sorprende un beso tuyo. Pero no me acostumbro a tu sonrisa, es tan efímera que asusta, es tan pacífica que quema, tan necesaria que nunca se queda. Así que esta es la última carta que te escribo, ya que todas las demás nunca han tenido respuesta, no voy a seguir siendo la ilusa que vive de los sueños, porque de sueños no se vive. Me voy camino a ninguna parte, que me han dicho que allí, la paz de tu sonrisa no podrá alcanzarme.

Hoy escribe él

jueves, 15 de marzo de 2012

Anette de vacaciones

Su rutina es el pelo suelto y al viento, vaqueros desgastados y alguna camiseta que muestre a Cobain en plena acción. Pero hoy les da vacaciones a sus viejas Converse y a su manía de tener miedo de encontrarse con él en la barra de algún bar. Anette se siente bien con su vestido color rosa muñeca de cristal, el pelo color fuego trenzado y estas inusuales ganas de bailar vals. Vals... tiene aspecto de luna de París en medio de Madrid. Y la gente se gira a mirarla, porque es extraña y etérea. Pero por muchas vacaciones que intente otorgar a su dolor, los vestidos se arrugan, los peinados se deshacen y las ganas de bailar son inversamente proporcionales a las horas que lleves de pie. No te engañes, las sonrisas son lo único que se ha ido de vacaciones en tu vida.

miércoles, 29 de febrero de 2012

nunca encajamos y la imperfección nos engancha

Me voy a hartar a beber días disfrazados de vodka, y a situar tu sonrisa en el puesto número uno del récord de sonrisas más bonitas del universo. Mi locura se esconde en cada poro de tu piel y las teclas de mi ordenador hacen las veces de todo lo que nunca te he dicho. Que me maten si se pierden tus palabras antes de ir a dormir, soñar contigo es gratis y sin embargo yo pago el precio de despertar. Cámbiame por otra con más tetas y menos escritos, pero luego no me digas que echas de menos mis parrafadas. Tú eres el café de los lunes por la mañana, y yo la merienda de los martes. Podemos saciarnos de besos en tu cama el resto de la semana si te apetece.

domingo, 26 de febrero de 2012

Ella se llamaba melancolía

Miércoles. No, jueves que ya pasan de las doce, y de la una, y de las dos... Tres menos cuarto de la madrugada, Bon Jovi y cada nota de su ''Always'' son como un pinchazo más justo en el medio de tu corazón. Mañana hay clase y un examen, o mejor dicho dos, de física y de algo que ni siquiera recuerdas porque obviamente no has estudiado. ¿Dónde estará la chica del ipod lleno de canciones de los Beatles? ¿Dónde está la de los labios dulces y nerviosos? Solía sentarse en el borde de tu cama, o encima de tus piernas en la silla del escritorio. No quieres recordar los haces de luz que, proyectados desde la lámpara con la que ahora te iluminas, se reflejaban en sus ojos. Le gustaba tumbarse en tu cama mientras te escuchaba tocar la guitarra, e imaginas ahora su cuerpo tapado con esa manta, que ya no te quita el frío ni a la de tres. Pero ella ya no está, ni en tu cama, ni en tu silla, ni mucho menos en tus labios. En el único sitio donde podrás encontrarla es en tus recuerdos, en tu dolor, y en algún que otro bar oscuro. Ignoras si sigue bailando en aquel estudio de ballet, pero sabes que con cada paso que ella dé, en cualquier lugar hará música y baile. Lo peor es la sonrisa, estúpido, aún no entendiste que por cada lágrima suya tu derramarías tres más.

martes, 7 de febrero de 2012

la chica de la biblioteca

Entró con sus amigas, ahogando las risas en el marco de la puerta, para respetar el ambiente de estudio que allí se respiraba. Y sólo hizo falta una mirada y tres palabras. Señaló la silla que estaba a su lado y dirigiéndose bajito a él le preguntó con una bonita sonrisa:
-Perdona, ¿Está ocupada? 
No logró más que balbucear un cortado ''Oh, no.. no'' Y dirigió la mirada de nuevo al interrogante libro de física que reposaba sobre la mesa, apenas habían sido unos pocos segundos de contacto visual, pero ya no vio fórmulas ni apuntes. Lo único que veía eran sus chispeantes y sinceros ojos pardos. Y ahora él va cada lunes a la biblioteca, a las once y media, y ella siempre está allí. Y ya no le ha vuelto a preguntar si la silla está ocupada, se sienta a su lado, o frente a él, y los dos tratan de adivinarse. Y ahora, ella es la chica de la biblioteca.