Dejé de decir 'tú y 'yo', para decir nosotros.

viernes, 3 de febrero de 2012

solía vivir solo antes de conocerla

-¿Cómo supo usted que ella era la única mujer a la que iba a amar? 
-Nadie sabe cual es el amor verdadero, pero llega así, un día estás disfrutando de la vida y de pronto no sabes como has podido vivir sin ella. 
-¿Y las dudas? 
-Sabe, yo no lo llamaría dudas, lo llamaría miedo. Pues tan solo un 10% de las relaciones terminan debido a la falta de amor. El orgullo, los miedos, las indecisiones, el qué dirán. Esas son las verdaderas razones por las que la gente así sin más, decide de un día para otro tomar una decisión equivocada. Sabe usted, si todos diéramos al amor más importancia que al miedo, este sería un mundo mejor.

domingo, 29 de enero de 2012

nuestro punto de partida

Y aunque la memoria es una máquina traicionera nosotros no olvidamos como amarnos a las cinco de la tarde de cada viernes, ni siquiera olvidamos que somos como el buen vino y mejoramos con el tiempo. Y si lo olvidábamos, después de caminar un par de días entre tontas discusiones y absurdos reproches, volvíamos al punto de partida que no era otro que nuestros abrazos y un buen polvo. Pues si algo teníamos de bueno es que nadie se entendía como nosotros en el lenguaje de las sonrisas y las caricias antes de hacer el amor. Después de todo, no hay nada como desnudarle el cuerpo y el alma a la persona que más amas.

miércoles, 25 de enero de 2012

independencia

Cuídate, tú cuídate. Que yo siempre estaré bien. Y cuanto más dí más perdí, ojalá vinieras a susurrarme que no es así, desgraciadamente llegará un día en el que de tanta independencia podría llegar a olvidar el color de tus sábanas. Lo peor es que ahora no me dejas recordarte, y si dejo de hacerlo no me permitirás olvidarte. Coge tu guitarra y toca, pero no para mí pequeño, hoy tocas por ti. Quizá... y solo quizá, el día que me notes frágil una sola caricia me rompa.

domingo, 22 de enero de 2012

sin más título que un te quiero

Leyendo a Neruda hasta las cuatro, o por lo menos menos cuarto de la madrugada. Mil veces amado corazón,  si te escribo ahora es porque no pude retener ayer a la razón. Hoy tiritan mis pupilas y se mojan mis pestañas, solloza mi garganta y llueve sobre los apuntes de física, tendrás que rehacerlos porque el físico siempre fuiste tú. Yo nunca dejé de ser la niña que creía en la poesía. Escribo los retazos que siempre callo, y ahora podría entrar el pájaro de la libertad por la ventana y podrían volver a pasar los trenes que dejamos atrás. Pero que les jodan. Si te pierdo que sea en base a que hice algo mal, los errores son aciertos precoces. Mi alma tiene anemia por falta de tus caricias, y hoy soy feliz por haber ignorado las advertencias. Quiero ser contigo seas lo que seas.

viernes, 13 de enero de 2012

el valor de ser la excepción

No vestiré de bajas pasiones aunque las sienta, no fumaré un cigarro con la cara descubierta. No me enorgulleceré de ser un suficiente, mis piernas no abren al primero que se presente. Soy bailarina, pero de ballet y no de discoteca consecutiva. Y sí, iré dando tumbos por el centro algún sábado por la noche, beberé tequila con limón y sal y algún que otro botellín de cerveza. Experimentaré, creceré, aprenderé, y lo haré con quién yo quiero. Disfrutaré de mis días [y por supuesto de mis noches] pero siempre tendré en cuenta quién soy.

domingo, 8 de enero de 2012

un absurdo sube y baja

Jamás se paran a pensar en el otro lado de la balanza. Ponerse en el lugar del otro no es su especialidad y si las discusiones son frecuentes es algo normal. Alguien dio más de lo que debía y otro no supo renunciar a casi nada.  ¿Polos opuestos? Muy típico. Más bien colores con matices diferentes, un día de lluvia y uno de sol, simpatía natural y timidez, frío y calor, dulce y salado, un solo de Slash y un Allegro para piano. Podrían haberse cruzado indiferentes un día por la calle, continuar siendo perfectos desconocidos con vidas completamente ajenas. Podrían no haber empezado con esto, y hoy podría ser otro absurdo día gris. Pero aquello tenía que suceder, es su paraíso apocalíptico personal. Aunque un día se coman la boca y al siguiente solo malos ratos, aunque las guerras puedan ser de cosquillas o de problemas abstractos, que nadie ve. Lo peculiar de esta historia es que sí, Sabina, a sus puntos finales, sí que les siguen dos puntos suspensivos.